Los somníferos se encuentran actualmente entre los medicamentos más utilizados en el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que su uso regular puede provocar graves efectos secundarios, especialmente en caso de consumo prolongado.
Según los datos de la OMS, las personas que toman somníferos, en particular benzodiacepinas, presentan un riesgo significativamente mayor de muerte prematura. Incluso la ingesta de 18 dosis al año multiplica este riesgo por 3,5. Cuanto mayor es la dosis, mayor es el peligro.
Además, se ha demostrado que los somníferos aumentan la presión arterial. Por esta razón, la OMS recomienda a las personas que los toman con regularidad consultar a un médico para controlar su presión arterial.
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