Imagina despertar un día y notar que las letras del periódico se ven borrosas, o que conducir de noche genera más inseguridad. “Estaba perdiendo la vista”, dicen muchos al llegar a los 50 o 60 años, con el corazón acelerado por el miedo. En México, con largas horas frente a pantallas, sol intenso y dietas que a veces descuidan vegetales frescos, esta preocupación toca a muchas familias.
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