¿Alguna vez has tirado la cáscara de una naranja jugosa directamente a la basura sin pensarlo dos veces? Ese aroma cítrico fresco que queda en tus manos… ¿y si te dijera que estás desechando un ingrediente poderoso para mantener tu casa limpia, fresca y libre de químicos agresivos? En muchos hogares mexicanos, después de exprimir jugo o comer fruta, las cáscaras terminan olvidadas. Sin embargo, nuestras abuelas sabían muy bien que ahí había oro escondido.