Una cuestión de personalidad… y educación
Según la investigación psicológica, este tipo de comportamiento suele estar vinculado a un tipo de personalidad específico: aquellos que llamamos “amables”. En la jerga, es uno de los “Cinco Grandes” rasgos, un modelo que categoriza nuestros principales rasgos de carácter. Estas personas son cooperativas, cariñosas y, sobre todo, no esperan nada a cambio. Ayudan simplemente porque pueden.
Pero hay otra explicación: los valores. Para muchos, ayudar a los demás —ya sea a un camarero, a un vecino o a un desconocido en la calle— es algo natural. Esto suele provenir de una educación basada en la humildad, la solidaridad y la convicción de que nadie vale más que otro. Es una forma de ser inculcada desde la infancia que moldea nuestra forma de actuar en sociedad.
Cuando un simple gesto se convierte en un pequeño acto de suave rebelión
