Por qué tienen un menor riesgo:
La actividad física mejora el metabolismo, reduce los niveles de hormonas dañinas (como el estrógeno, que está relacionado con el riesgo de cáncer de mama) y fortalece el control inmunitario sobre las células atípicas. Además, el movimiento reduce la inflamación crónica, uno de los principales procesos asociados con el desarrollo de enfermedades oncológicas
3. Comedores moderados: aquellos que comen para vivir, no viven para comer.
No siguen dietas extremas ni se privan de alimentos. Simplemente han desarrollado una relación saludable con la comida. Para ellos, comer es una fuente de energía, no una compensación emocional.
Lo que los distingue:
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La base de su dieta son los alimentos de origen vegetal (verduras, frutas, cereales integrales, legumbres y verduras de hoja verde) que aportan fibra, antioxidantes y vitaminas que protegen las células
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Minimizan los alimentos procesados: embutidos, comida rápida, refrescos azucarados y el consumo excesivo de azúcar. Saben que los nitratos, los carcinógenos y las grasas trans aumentan las mutaciones celulares.
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Siguen el principio de la moderación: incluso los alimentos saludables se consumen en cantidades razonables. Prestan atención a las señales de su cuerpo: cuándo tienen hambre y cuándo están llenos.